jueves, 14 de abril de 2011

ENFRENTANDO EL ENEMIGO QUE MORA EN MI

Gal 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Gal 5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Gal 5:18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gal 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, Gal 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Gal 5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gal 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, Gal 5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gal 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Gal 5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Gal 5:26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.



Amados hermanos en Cristo, esta escritura ha sido dejada para nosotros,  los que hemos conocido a nuestro Señor y salvador; con el propósito de que entendamos que mientras estemos en este cuerpo, vamos a tener una lucha contra los poderes del mal. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador, en ese momento, el Espíritu Santo comenzó a formar parte de nuestra vida, El nos da una nueva vida, pero aun así debemos entender que la antigua naturaleza caída, Adánica, aun mora en nosotros.  No fue extirpado el viejo hombre.  Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

La vida Cristiana es un constante conflicto y cómo podemos ver en Galatas 5:19-21 , las obras de la carne son manifiestas, o sea son visibles.  El apóstol Pablo menciona 17 de esas obras. Es importante saber que nosotros podemos producir las  obras de la carne.  Pero en Galatas 5:22 en adelante, nos habla sobre los frutos del Espíritu.  Estos frutos son del Espíritu y usted y yo no los podemos producir.  Por un lado tenemos las obras de la carne y por el otro, los frutos del Espíritu, y en el medio está usted querido hermano y yo.  La carne se opone al Espíritu, y el Espíritu a la carne para que el otro no hagáis lo que quiere.  ¿Pero quién es el que decide lo que se hace?  Si, hermano, somos usted y yo los que decidimos quien prevalece.

Ya no tenemos la excusa de decir que la obra que el enemigo hizo en nuestra vida es tan poderosa que no tenemos el valor ni la fortaleza para pararnos con confianza en aquel que nos levanto de los muertos, y decirle no a esos deseos pecaminosos; cualquiera que sea el aguijón que nos este tocando a la puerta.   En verdad, los poderes del mal con los que estamos batallando son mucho más fuertes que nuestra buena intención de hacer el bien; es por eso que cuando la tentación toque a la puerta de nuestra mente, debemos de clamar a Dios, y reprender al enemigo en el nombre de Jesús.  Jesús es nuestro aliado; y el si puede enfrentarse al enemigo. 

Esa sangre preciosa que nos salvo de la muerte eterna, también puede librarnos de los dardos de fuego que el enemigo del alma lanza contra nuestra vida.  Nosotros solamente debemos someternos a Dios y resistir al Diablo; y el tendrá que buscar a otro "cristiano desobediente" para tentar.  2Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.  

Si en verdad queremos vivir para Cristo, no podemos agradar a nuestra carne.  No podemos seguir alimentando esos deseos pecaminosos que despiertan en nosotros.  En Gálatas 5:24 nos dice que los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.  Ya usted y yo no podemos sentir esa pasión y deseo que sentíamos por el pecado antes.  Eso es, si en realidad hemos sido sepultados con Cristo y resucitados el nuevo hombre. El Espíritu Santo que ahora mora en nosotros se contrista cuando seguimos los deleites temporales de este mundo.  No debemos darnos el lujo de apagar el fuego del Espíritu en nuestra vida y despreciar a nuestro Señor.  Hebreos 12:16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.   

¿Acaso, haremos nosotros lo mismo?  ¿Renunciaremos a las bendiciones que Dios nos ha prometido, por ir detrás de una sola comida; de una canita al aire, por darle gusto al cuerpo?  No seamos incrédulos hermanos.  Recuerden que Esaú, luego que vendió su primogenitura procuro el arrepentimiento, pero era demasiado tarde para él.  Aprendamos de esta lección para que no nos pase igual a nosotros Hebreos 12:17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

Romanos 9:16  Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.



Como vimos anteriormente, nosotros no podemos dar los frutos, porque es el Espíritu de Dios el que da los frutos.  Nuestra responsabilidad es el de apegarnos al árbol de la vida.  Filipenses 1:11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.  Es solo por medio de Jesús que podemos llevar frutos.  Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Aquí la pregunta es: ¿Que lo está guiando a usted; es la ley de la carne? ¿O está usted siendo guiado por el Espíritu?

Nuestro señor Jesucristo dijo en una ocasión, "Por su frutos los conoceréis," Lucas 6:43 No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Lucas 6:44 Porque cada árbol se conoce por su fruto;(H) pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.  Si usted y yo estamos caminando en el Espíritu entonces sin lugar a dudas tenemos también que hacer morir todo lo terrenal.  Ya no podemos ni debemos proveer para los deseos de la carne.

Amados hermanos no olviden esto:  Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  Cristo fue el que derramo su sangre en la cruz del calvario para que usted y yo ya no tengamos que vivir atado al pecado.  Toda atadura, toda cadena fueron rotas en la cruz del calvario.   Romanos 6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Hermanos si somos guiados por la carne, no podemos decir que somos cristianos carnales; eso no existe, no nos engañemos a nosotros mismos.  Los que son guiados por la carne no heredaran el reino Dios.  Si vivimos por el Espíritu, andemos también en el Espíritu

1Pedro 1:13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 1Pedro 1:14 Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 1Pedro 1:15 Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 1Pedro 1:16 Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 1Pedro 1:17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 1Pedro 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 1Pedro 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 1Pedro 1:20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, 1Pedro 1:21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. 1Pedro 1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 1Pedro 1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 1Pedro 1:24 Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; 1Pedro 1:25 Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

 Reflexionemos en estas verdades que nuestro Dios y salvador nos ha dejado como una guía de cómo debemos vivir la vida experimental cristiana.  


¡Que Dios padre les bendiga y que su luz resplandezca cada día mas en cada uno de vosotros, para la gloria y la honra de nuestro Señor y salvador Jesucristo, amén!



1 comentario:

  1. Amen Hermano Junior,
    Que el Senor te continue bendiciendo y llenado de su sabiduria, para que siga compartiendo su palabra de vida.

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