1Timoteo 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
1Timoteo 6:12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
Josue 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.
Es muy común al preguntarle a una persona, ¿Cómo estás? Escuchamos decir algo más o menos así; “aquí en la lucha.” Aun el impío está consciente de que tenemos una lucha en este mundo. El hombre se afana por conseguir bienes terrenales, con la esperanza de satisfacer su necesidad de alcanzar una paz y una felicidad temporal. Pero que ganancia hay en todo el esfuerzo que se hace para lograr un supuesto bienestar terrenal. El hombre común no tiene el conocimiento de lo que el Señor nos dice en su palabra. Proverbios 23:4 No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. Proverbios 23:5 ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.
Ellos se afanan y luchan por conseguir las cosas perecederas de este mundo; pero no es de esa lucha la que me dispongo hablar en esta ocasión. 1Corintios 9:25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Es de la “lucha espiritual” el tema que deseo albergar en esta mañana. De esta batalla, soy consciente, el mundo conoce muy poco al respecto. Si le hablamos de ella, muchos nos califican de tontos, fanáticos y demente. Y sin embargo, esta batalla es tan real como cualquier otro conflicto que el mundo haya visto. Esta tiene sus conflictos y heridas, tiene victorias y derrotas. Más que nada, tiene consecuencias que son terribles y muy peculiares. En una batalla mundana, las consecuencias para las naciones son temporales y remediables. En la batalla espiritual es muy diferente. De esa batalla, cuando la pelea termina, las consecuencias son eternas.
Esta es la batalla de la cual Pablo hablo a Timoteo, cuando él escribió estas palabras “pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”. Todo “verdadero cristiano” está llamado a comportarse varonilmente y esforzarse para vivir una vida en santidad. El cristiano es “un hombre de guerra’. Si somos santos debemos de pelear. Josue 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.
1. El verdadero cristianismo es una batalla
En el mundo actual existe una gran cantidad de religiones que no constituyen verdaderos, genuinos cristianos. En el mundo entero hay millones de hombres y mujeres que asisten cada domingo a la iglesia. Un día hicieron una profesión de fe en el señor Jesucristo, se bautizaron, son contados como cristianos mientras viven, al morir reciben una ceremonia cristiana; mas sin embargo nunca tuvieron ninguna pelea por su religión. No conocen nada en lo absoluto del significado de la guerra espiritual, conflictos, esfuerzos, vigilias, enfrentamientos y abnegación. Este tipo de cristianismo puede satisfacer a muchos; pero no es este el tipo de cristianismo que los apóstoles y nuestro señor Jesucristo nos dejaron como ejemplo en las escrituras. No es una religión que produce santidad en los profesantes. ¿Que ganancia puede haber en este tipo de cristianismo? El verdadero cristianismo es una pelea constante.
Un verdadero cristiano es llamado a ser un soldado del ejército de Dios, desde el día de su conversión hasta el día de su muerte. No estamos llamados a vivir una vida fácil y sin conflictos. 2Corintios 7:5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. Si en verdad estamos en Cristo, entonces es seguro que seremos atribulados y tendremos conflictos con los de afuera. Nuestro señor Jesucristo nos dice que el mundo lo aborreció a él y que también nos aborrecerán a nosotros porque no somos de este mundo. Nuestra ciudadanía es celestial. Solo somos peregrinos y extranjeros. Juan 17:14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
¿Contra quién debe pelear un soldado cristiano? Ciertamente, no contra otros cristianos. Es una verdadera lástima y una pérdida de tiempo precioso cuando los cristianos pelean entre sí. Es cierto que en ocasiones es necesario apelar a la palabra para aclarar algún punto dudoso o no muy claro en alguna doctrina; pero no debemos tener por costumbre combatir en contra de nuestros hermanos todo el tiempo para probar que tenemos más conocimiento bíblicos que ellos. Nada hace más daño al cristianismo que la falta de amor y perdón entre miembros del cuerpo de Cristo.
La batalla principal del verdadero cristiano es contra el mundo, la carne y el mal. A menos que logre la victoria contra estos tres, todas las demás victoria serán inútiles. Con un corazón corrupto, un demonio ocupado, y un mundo que quiere distraerte y arroparte, debe pelear o estará perdido. Somos saldados de un ejército poderoso. Nuestro capitán no ha perdido una sola guerra; pero nosotros debemos esforzarnos por ser digno de tan grande honor al ser llamado para combatir bajo el mando de nuestro señor y salvador Jesucristo.
Debemos pelear con la carne. Aun después de la conversión, un hombre todavía porta una naturaleza caída que se inclina hacia el mal y un corazón vacilante y débil. Ese corazón nunca llegara a la perfección en este mundo; nos engañaríamos a nosotros mismo si confiamos en el. Para mantener el corazón recto, el Señor nos dice, Mateo 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. El cristiano está llamado a mortificar el pecado todos los días de su vida. 1Corintios 9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Colosenses 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
Debemos pelear con el mundo. La sutil preponderancia del enemigo debe ser resistida todo el tiempo. Sin una batalla diaria, jamás podrá ser vencida. El amor por las cosas de este mundo, el deseo secreto de hacer lo que los demás hacen, y el anhelo por encontrar aprobación de un sistema de pensamientos que es totalmente opuesto a la mente de nuestro señor Jesucristo; estas son algunas de las cosas con las que tenemos que batallar todos los días. Nuestro señor nos dice que la amista con este mundo es enemistad contra Dios. 1 Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del padre no está en el. V.16 porque todo lo hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen de padre, sino del mundo. V.17 y el mundo pasa y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 5:4 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.
Debemos pelear contra el demonio. No olviden que Satana' es un enemigo fuerte y cruel que se opone a todos los creyentes verdaderos. El nos quiere destruir y lograr hacernos inutiles para el reino de Dios. En 2 Cor. 2:11 El apostol Pablo nos dice, "Para que Satana no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones." Pablo estaba consciente de las distintas formas que el enemigo usa para perjudicar a los creyentes. El sagaz enemigo de la humanidad no está muerto como algunos “cristianos” piensan. Desde la caída de Adán y Eva, el enemigo se la pasa rodeando la tierra, con el único propósito de arruinar el alma de los que quieren vivir la vida de piedad. Job 1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y andar por ella. El nunca descansa, nunca duerme, el está siempre como un león rugiente buscando a quien devorar. Un enemigo que no se ve, esta siempre observándonos y planeando como atacarnos, tratando de desviarnos del camino al cielo, para guiarnos derecho al infierno. El adversario usa varias tácticas para lograr su propósito. El conoce nuestras debilidades; él sabe que antes de enlistarnos en el ejército del señor, éramos miembros de su ejército. Al igual que el mundo, nosotros en otro tiempo, solo hacíamos las obras que aprendimos de él. Juan 8:44 vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en el. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Sabemos que el mundo entero está bajo el maligno, pero nosotros fuimos comprados por precio de sangre y le pertenecemos a Dios. 1 Juan 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Ese poderoso adversario debe ser resistido a diario, si es que queremos tener victoria sobre el pecado, y terminar la carrera cristiana con gozo. Entendemos que Cristo venció la muerte y el poder del pecado en la cruz, pero nosotros ahora tenemos que combatir contra el enemigo que quiere levantarse en nuestra vida. Nuestro señor nos ha dado las armas para poder obtener la victoria si permanecemos en el. Efesios 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Sabemos que el mundo entero está bajo el maligno, pero nosotros fuimos comprados por precio de sangre y le pertenecemos a Dios. 1 Juan 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Ese poderoso adversario debe ser resistido a diario, si es que queremos tener victoria sobre el pecado, y terminar la carrera cristiana con gozo. Entendemos que Cristo venció la muerte y el poder del pecado en la cruz, pero nosotros ahora tenemos que combatir contra el enemigo que quiere levantarse en nuestra vida. Nuestro señor nos ha dado las armas para poder obtener la victoria si permanecemos en el. Efesios 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Quizás algunos de los lectores de este blog estén pensando que estoy siendo exagerado al plantear que todo “verdadero cristiano” debe involucrarse en la guerra espiritual, o el enemigo lo hará pedazos, sin ni siquiera darse cuenta de donde vino el golpe. Amados, este conflicto no terminara hasta que nuestro señor vuelva a buscar a su iglesia. La obra de la salvación ha sido completada por nuestro señor Jesucristo; no hay nada que usted y yo le podamos agregar. No podremos ser mas salvo de lo que ya somos por la gracia, misericordia y gran amor de nuestro Dios. Pero como hijos de luz debemos alumbrar como nuestro Padre. Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
La batalla cristiana no es algo que se deba tomar a la ligera; es un asunto de vida o muerte. Es un gran error el pensar que vamos derecho al cielo, sin que le hagamos frente a la oposición que nos asalta todo el tiempo, tratando de detenernos para que no lleguemos a la meta. Imagínese un soldado en el campo de batalla, que se le ocurra la genial idea de no traer armamento porque el enemigo no está a la vista. ¿No estaría siendo imprudente este soldado? Lo más seguro es que sea dado de baja del ejercito. Lo mismo sucede en el conflicto espiritual. Un cristiano que no esté asiendo uso de la armadura que nuestro Dios nos ha dado, no puede ser útil en el ejército de Dios.
La batalla cristiana no es algo que se deba tomar a la ligera; es un asunto de vida o muerte. Es un gran error el pensar que vamos derecho al cielo, sin que le hagamos frente a la oposición que nos asalta todo el tiempo, tratando de detenernos para que no lleguemos a la meta. Imagínese un soldado en el campo de batalla, que se le ocurra la genial idea de no traer armamento porque el enemigo no está a la vista. ¿No estaría siendo imprudente este soldado? Lo más seguro es que sea dado de baja del ejercito. Lo mismo sucede en el conflicto espiritual. Un cristiano que no esté asiendo uso de la armadura que nuestro Dios nos ha dado, no puede ser útil en el ejército de Dios.
Mire lo que la Biblia dice sobre este tema: 1Timoteo 6:12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. 2Timoteo 2:3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 2Timoteo 2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Lucas 13:24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Mateo 10:34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 1Timoteo 1:18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia.
El mensaje está muy claro; los cristianos debemos siempre estar dispuesto a pelear por la fe que nos ha sido dada. 1ra Pedro 1:16 porque escrito esta: Sed santos, porque yo soy santo. No podemos obtener la victoria contra la carne, el mundo y el mal; si antes no enfrentamos a cada unos de estos enemigos de la santidad. No podemos permanecer neutrales en esta guerra. Debemos pelear o estaremos perdidos. La buena noticia es que nuestro capitán no ha perdido ni una sola batalla. No hay promesas de Jesucristo; en las cartas a las siete iglesias, exepto a la que venza. No hay santidad sin lucha. Donde hay gracia hay conflicto. Esta es una lucha de necesidad universal. Ningun cristiano puede escapar a esta batalla. Ministros, oidores, jovenes, adultos, pobres, ricos, hombres, mujeres; todos por igual deben involucrarse en esta guerra. Todos tenemos por naturaleza un corazon lleno de orgullo, somos propensos a la gratificacion instantanea de la carne, el pecado mora en nosotros y nos inclinamos hacia el mal. Todos vivimos en un mundo que nos acosa, con tantas distraciones; y todos estamos siendo tentado por un demonio que no se cansa y trabaja todo el tiempo para arrojar nuestra almas por la puerta hancha que lleva al infierno.
Esta lucha es perpetua. No podemos detenernos y tomarnos vacaciones porque el enemigo nos observa todo el tiempo. La batalla cristiana debe continuar sin treguas. No es recomendable descuidarnos en los dias de la semana. Debemos estar tan alerta todo el tiempo. La lengua murmuradora y el mal temperamento que aveces tenemos; esos son enemigos con los que tambien debemos batallar. Todos los verdaderos santos son soldados. No hay nada peor para el cristianismo que la apatia y decadencia moral.
- El verdadero cristianismo es una batalla de fe
El verdadero cristianismo pelea en un reino que no depende de armas fisicas, ni de su propia fuerza. Efesios 6:12 porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Las armas convencionales no tienen ningun lugar en el conflicto entre el bien y el mal. Las unicas armas utiles en este conflicto son las armas espirituales; y la fe en nuestro Dios es donde se encuentra todo nuestro poder. 2da Corintios 10:3-4 pues aunque andamos en la carne, no militamos en la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucion de fortalezas. La fe en la palabra escrita de nuestro Dios es fundamental para formar el caracter de un soldado cristiano.
Somos lo que somos, esperamos lo que esperamos, creemos lo que creemos; simplemente porque la palabra de Dios esta escrita en nuestro corazones; y ella es la que nos rige y guia. Hebreos 11:6 pero sin fe es imposible agradar a Dios; por que es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Nunca nadie pelea una batalla en contra del mundo, la carne y el mal a menos que tenga grabado en su corazon ciertos principios en los que cree. Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos mas que vencedores, por medio de aquel que nos amo.
El secreto de un soladado cristiano es la presencia de la fe en su salvor Jesucristo, y en su disposicion a ayudarlo. No olvidemos que la fe tiene sus grados. aun un mismo hombre puede variar en cuanto al vigor de su fe de dia a dia. Aquel cristiano que tiene mas fe vivira mejor; el entiende que toda su fuerza radica en depender completamente de Dios. El sabe en quien cree, y sabe que la victoria esta asegurada en Cristo.
Que nuestro Dios bendiga su palabra para que de fruto en cada uno de los soldados del ejercito del Dios vivo. Que todo sea para la edificacion del cuerpo de Cristo, y para la gloria y la honrra de nuestro Salvador Jesucristo. Amen!
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