viernes, 9 de diciembre de 2011

La Urgente Necesidad Del Espiritu Santo

(Romanos 15:13) Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:18) Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, (Romanos 15:19)  con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

En esta publicación me propongo escribir acerca de la gran necesidad de la manifestación continua del poder del Espíritu Santo en la  iglesia de Dios, ya que por medio de ella las almas serán alcanzadas para nuestro Señor Jesucristo. El Espíritu de Dios es necesario para el crecimiento interno de la gracia en la iglesia de Dios.  Por eso el texto en (Romanos 15:13): "Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo."  En este versículo el apóstol atribuye al Espíritu Santo el poder de ser llenado de gozo y paz en el creer, y el poder de abundar en esperanza.  También quiero mostrarle que el poder de la iglesia en el exterior, para trabajar en la obra de Dios y reunir a los escogidos de Dios en el mundo es impulsado por el mismo Espíritu Santo.  Por eso elegí el versículo diecinueve, el apóstol dice lo que Dios había hecho per medio de él.  (Romanos 15:19);  "con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo." 

Observen, amado lectores, para mantener una iglesia saludable y santa, tiene que haber una manifestación de el poder del Espíritu Santo, y en segundo lugar, que para que la iglesia pueda invadir los territorios del enemigo y conquistar al mundo para Cristo, esta tiene que estar revestida del mismo poder del Espíritu Santo.  Podemos decir que el poder de la iglesia para la obra externa es proporcional al poder que mora dentro de ella.  Si la iglesia es iluminada por el Espíritu Santo, entonces podrá alumbrar al mundo con esa misma luz que habita dentro de ella.

Quiero mostrarle por medio de dos ilustraciones, que la fuerza y el vigor para el trabajo exterior, siempre dependen del poder y el impulso interior.  En un frio día de invierno en un pequeño vecindario había nevado mucho. Caminando por la calle miramos dos casas que están una al lado de la otra. Nos detenemos y vemos que en el techo de una hay una gran cantidad de nieve, mientras que en la otra la nieve ya estaba casi en su totalidad derretida.  No tendríamos que pensar mucho para darnos cuenta el porqué la diferencia en una y la otra.  Sabemos que una de esas casas está habitada, por lo tanto el calor de la calefacción en el interior alcanza hasta el techo, ayudando al rápido derretimiento de la nieve hacia el exterior.  En cambio, la otra casa está desocupada y disponible para alquiler.  Ahí no hay calefacción alguna.  No hay calor dentro de esta casa para asistir en la licuación de la nieve hacia el exterior. En la misma medida en que hay calor adentro habrá derretimiento afuera.

Hoy día, hay muchas iglesias “cristianas” donde la frivolidad y el formalismo la recubren en una enorme capa, podemos ver que están carentes del calor de la vida cristiana en su interior; pero donde el corazón de los creyentes arden con el calor divino impulsado por el Espíritu Santo, podemos ver como ese mismo poder obra en las personas que ellos pueden alcanzar.  En estos casos no es necesario mirar al interior; el exterior es un índice que basta para ver la salud y la fuerza interior.

Tenemos otro ejemplo sacado de la política internacional. Hay dos naciones que se encuentran en un gran desacuerdo.  La diplomacia no parece poder llegar a un acuerdo que satisfaga a las partes en diputa.  Al parecer el conflicto armado será la única forma en que el asunto puede ser resuelto.  Ahora los países comienzan a evaluar el costo de una guerra para la nación.  Si un país no está económicamente preparado para lanzarse a una guerra, esto podría ponerlo en bancarrota.  En este caso, el país que no cuenta con los recursos necesarios para ir a la guerra, entonces tendrá que ceder a la exigencia de la nación más fuerte en recursos.  Un país tiene que ser fuerte en recursos internos antes de que pueda arriesgarse sensatamente en una guerra extranjera.

Lo mismo sucede en la guerra espiritual: una pobre iglesia muerta de hambre no puede combatir contra el diablo y sus huestes.  A menos que la iglesia sea rica en las cosas divinas, y potente en la fuerza del Espíritu, esta tendrá que dejar de ser agresiva y se contentara con seguir con la tradición de una obra cristiana, clamando: “¡paz! ¡paz!”, donde no debiera haber paz.  No se atreverá a desafiar al mundo, cuando su propia condición es míseramente débil. La fuerza o la debilidad del tesoro de una nación afectan su ejército en cada marcha, de igual manera, la iglesia de Dios es afectada en cada acción por su medida de gracia.

No se puede extraer de la iglesia lo que no está contenido en ella. Nosotros mismo debemos beber del agua viva hasta ser lleno y luego de nuestro interior correrán ríos de agua viva; pero no hasta entonces. No se puede distribuir panes y peces de una cesta vacía.  Lo primero que tenemos que hacer es revisar bien los asuntos de casa y pedirle a Dios que nos bendiga y haga resplandecer su rostro sobre nosotros, para que sean conocidos en la tierra su camino y en todas las naciones su salvación.

Síganme mientras expongo ante ustedes algunas obras del Espíritu Santo que son necesarias para el propio bien de la iglesia, e igualmente necesaria para su alcance a las almas en el mundo exterior a través de las misiones.

       I            El poder del Espíritu Santo se manifiesta en la resurrección de las almas a la vida espiritual. Toda vida espiritual que existe en este mundo es la creación del Espíritu Santo, por medio de la cual El Señor Jesús revive a quien El quiera.  Ni usted ni yo teníamos suficiente vida para conocer nuestra muerte espiritual, hasta que el nos visito;  no teníamos suficiente luz para ver nuestra ceguera, hasta que el Espíritu de Dios nos ilumino, ni el suficiente sentido para sentir nuestra miseria: estábamos completamente abandonados a nuestras necedades.  Estábamos condenados a muerte como criminales; sin embargo hablábamos de recompensas y meritos.  Estábamos muerto y nos jactábamos de estar vivos considerando que nuestra propia muerte era nuestra vida.  El Espíritu de Dios vino a nosotros con su misterioso poder y nos dio vida.  La primera señal de la vida fue que nos dimos cuenta que estábamos en los dominio de la tiniebla y deseamos salir de ahí.  Comenzamos a percibir nuestra insensibilidad, y comenzamos a ver nuestra ceguera. 

Cualquier crecimiento espiritual es la obra del Espíritu Santo.  Nunca podremos tener más vida, excepto según el Espíritu Santo nos la otorgue.  El Espíritu Santo es necesario para hacer que viva todo lo que hacemos.  Nosotros somos sembradores; pero si tomamos semillas muertas en nuestro canasto de semillas, nunca habrá una cosecha.  El predicador tiene que predicar la verdad viva, de una forma viva si espera tener una cosecha de ciento por uno.  Podemos predicar como maquinas, y hasta orar y adorar automáticamente; podemos ensenar en la escuela dominical y hasta dar o aun acercarnos a la mesa de la comunión como maquinas. Todo eso podemos hacer si el Espíritu de Dios no estuviera con nosotros.  Si el Espíritu Santo está ausente, todo lo que hace la iglesia estaría sin vida.  Sería como la congregación de los muertos dando vuelta en sus tumbas.  

Como el Espíritu de Dios es un vivificador, tiene que estar con nosotros para revivir a aquellos con quien tenemos que tratar por Jesús.  Imagínese un predicador muerto predicando un sermón muerto a pecadores muertos.  Sin la unción celestial, ningún poder descansa en el predicador.  Únicamente cuando el poder del Espíritu Santo desciende en el siervo de Dios y haga que la palabra que habla caiga como cimiente en el corazón del oyente; así obrara para vivificar a los muertos espirituales. La elocuencia del predicador, o la gran elaboración del mensaje, si no están respaldado por el Espíritu de Dios, no podría ir mas allá que al intelecto del oyente.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿Haces tú bien en enojarte tanto?


Jonás 4
El enojo de Jonás
 1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.
    2 Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
    3 Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.
    4 Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
    5 Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad.
    6 Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.
    7 Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.
    8 Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.
    9 Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
    10 Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció.
    11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?


En este capítulo 4 de Jonás, lo primero que podemos ver es que Jonás se enoja bastante. Se enojo porque después de ser enviado por Jehová a predicar un sermón de juicio en contra los habitantes de Nínive, esta ciudad de 120,000 personas se arrepintieron en totalidad y se convirtieron cada uno de su mal camino y clamaron a Dios por el perdón de su maldad. Jehová que es tardo en enojarse y de grande misericordia al ver ese arrepentimiento genuino de todo este pueblo, se arrepintió del mal que había dicho que le haría.  Fue tan grande el enojo y la tristeza de Jonás que le pidió a Jehová que le quitara la vida porque sentía que era mejor la muerte que la vida.  Pero nuestro sabio Dios, con toda autoridad hubiese podido decirle, ¿Porque no te alegra de que yo haya perdonado a esta gente, pero si te alegraste cuando yo te salve de la boca del gran pez?  No, Jehová tomo esta oportunidad para llegar al corazón de Jonás.  Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?

Luego vemos que Jonás se alegro grandemente cuando Jehová preparo una calabacera para que le diera sombra sobre su cabeza y le librare de su malestar.  Pero cuando se seco la calabacera, Jonás se enojo y se puso tan triste que volvió a desear la muerte.  Entonces dijo Dios a Jonás:
¿Tanto te enojas por la calabacera?  Jonás era un hombre de fuertes emociones, pero tales emociones estaban al revés; Se enoja porque Nínive se arrepiente y Dios la salva. En medio de su lamento Dios le regala una calabacera a Jonás y él se alegra porque Dios le da un poco sombra. Luego muere la calabacera y Jonás se entristeció de gran manera.

¿No debiera de alegrase Jonás porque 120,000 Personas fueron salvas? El contraste de Jonás y los habitantes de Nínive es tremendo.  Cuando el pueble de Nínive se entero del juicio que vendría hacia ellos departe de Dios, ellos se entristecieron y clamaron a Dios con arrepentimiento.  En cambio Jonás se entristeció porque Dios le quito una sombra que le daba una calabacera.  Jonás se entristecía y se alegraba por lo que a Jonás le interesaba.  Jonás no se alegra ni se entristece por lo que a Jehová le interesa.  Jonás debía estar triste al ver el pecado de Nínive; y debía estar contento al ver el arrepentimiento de Nínive.  Por eso Dios le pregunta en el versículo 4;
¿Haces tú bien en enojarte tanto?  Examínate, ¿que hay en tu corazón?  ¿Cuáles son tus motivaciones?   

Algunos preguntaran: ¿Es el enojo pecado?  Depende, el enojo puede ser malo como también puede ser bueno;  al igual que la alegría; si yo me alegro porque miro que alguien se cayó en la calle, entonces esa alegría es pecado.  Pero si yo me alegro porque me encuentro con una persona en la calle y le puedo compartir el evangelio, entonces esa alegría no es pecado.  Dios nos ha creado con emociones.  La pregunta no es si estoy airado o contento o triste; la pregunta es ¿Que es lo que lo ha movido?  ¿Que provoca esa alegría?  ¿Que provoca esa tristeza?  ¿Que provoca ese enojo?  La ira en si no es pecado.  Si leemos la biblia podemos ver que nadie se aíra más que Dios.  Juan 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Dios esta airado contra el pecado, pero su ira es santa, su ira es justa; su ira no es egoísta.  No pecamos si nos airamos por lo mismo que Dios se aíra.  Pero muy pocas veces es así en nuestras vidas.  Nuestras motivaciones tienden a ser egoístas. Nuestra ira viene de un corazón en el cual hay pecado, y cuando nos airamos, eso nos lleva a pecar; porque cuando nosotros nos airamos fácilmente ofendemos. Proverbios 29:11  El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega. El que es sabio controla su ira para que no lo lleve a pecar.  Vuelvo y repito, no es pecado airarse por lo que Dios se aíra.  Por eso la pregunta que Jehová le hace a Jonás,  ¿Haces tú bien en enojarte tanto? ¿Que es lo que está motivando ese enojo en Jonás?  Dios es muy paciente con Jonás, porque él quiere que Jonás pueda ver que es lo que hay en su corazón.  Un corazón egoísta que solamente busca lo suyo.

El Señor nos hace la misma pregunta a nosotros;  ¿Haces bien en enojarte tanto?  ¿Es tu ira motivada por algo noble, por algo Justo?  ¿O es tu ira motivada por tu egoísmo?  La reacción de Jonás al ver que Dios perdona a Nínive y le salva; es ponerse triste y enojado.  Nínive estaba triste porque le había creído a Dios y sabía que el juicio de Dios para destruir toda la ciudad, era justo.  Aquí podemos ver dos tipos de tristezas.  Jonás esta triste por aquello que le entristece a él en forma egoísta; Los Ninivitas están tristes porque son conscientes de sus ofensas a Dios.

La tristeza de Nínive es aquella que todos nosotros debemos tener.  Debemos estar tan conscientes de nuestros pecados, que nos de gran tristeza por ello.  Estemos tristes por ofender al Señor; por no ser lo obediente que debiéramos ser.  Estemos tristes por no ser los cristianos santos y consagrados que se supone deberíamos ser.  Estemos tristes por esas cosas.  Pero no porque se halla muerto la calabacera.  Nos ponen tristes unas cosas, y nos alegran unas cosas; que eso si ofende al Señor.

Hay muchas gente caminando muy contenta en las calles; y ojala estuvieran un poco más triste.  Triste porque ofenden cada día a Dios.  Por eso debieran estar tristes.  Nosotros debemos, como mensajeros de Dios, incomodarle aunque sea un poco.  Que no vivan tan inflados en su autoestima, que no estén tan cómodos.  Debemos incomodarlos un poco para moverlos a la tristeza de Nínive.  Una tristeza que le lleve al arrepentimiento, a la salvación.  Mateo 5:4  Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.  

Vemos en Jonás, un cristiano rebelde;  y nos identificamos muy bien con este personaje, porque así reaccionamos muchas veces cuando no obtenemos lo que queremos. Cuando no se hace nuestra voluntad.  Hay tres puntos que podemos sacar de los versículos 2-3;  Primero: Jonás usa la oración para tratar de justificar su desobediencia.  Le dice, “vez como hacía yo bien en tomar ese barco y irme en dirección contraria a la que tú me mandaste, Señor;  yo quería huir porque yo sabía que tu ibas a salvar a Nínive; vez como yo tenía razón” 

Todos nosotros erramos de esta manera en algunas ocasiones; queremos hacer las cosas a nuestra manera, y cuando el Señor nos señala que estamos haciendo mal, buscamos la forma de excusarnos delante de Él. “Señor, vez como lo que yo decidí no era tan malo;  no me ha ido tan mal al fin; vez como hice bien en desobedecerte.”  Hermanos no continuemos pensando así; Dios siempre tiene la razón.  Si desobedecemos y aún así no nos va mal, todavía Dios tiene la razón.  Si no nos ha ido tan mal como merecemos por nuestra desobediencia a Dios, esto es por su misericordia; porque Dio nos ha guardado. 

En segundo lugar, Jonás le dice a Jehová que El está equivocado.  En el versículo 2, Jonás usa la misma oración que Moisés uso en éxodo 34:6-7.  En esa ocasión todo el pueblo de Israel había pecado delante de Dios, y Moisés clamo a Dios para que perdone a su pueblo.  Pero Jonás usa las mismas palabras para acusar a Dios de ser tan bueno y tan misericordioso.  Jonás puede entender que Dios tenga paciencia y misericordia con él, pero él no puede concebir que Dios perdone a Ninive. En este capítulo Jonás esta en el proceso de entender; como él lo dijo en el capítulo 2; “la salvación es de Jehová.”  Dios salva a quien él quiere; como El quiere; cuando El quiere; y usando a quien El quiere.  Jehová eligió el método de la predicación del evangelio para alcanzar a las almas perdidas en el pecado. 

En tercer lugar, Jonás pide la muerte.  Para Jonás, era mejor huir que obedecer.  Cuando Jehová lo envió a Nínive, Jonás tomo un barco para huir;  cuando Dios salva a Nínive, Jonás se enoja tanto que dice que prefiere la muerte. Cuando Dios preparo el gusano y este hirió la calabacera, Jonás se enojo hasta la muerte.  Esta es la versión del suicidio cristiano.  Pero aun ni muerto se puede huir de Dios.  El señor en su amor y misericordia está tratando con Jonás para que vea la condición de su corazón y se arrepienta de su pecado; así como lo hizo el pueblo de Nínive.

En todo el libro de Jonás podemos ver como toda la creación obedece a Dios: Jehová le dice al viento en el mar que se levante y haga una gran tormenta, y este obedece; Jehová previene un gran pez que tragase a Jonás, y este lo hace; manda Jehová al pez que vomite a Jonás en la tierra, y el pez obedece; luego prepara Jehová una calabacera para que hiciese sombra sobre la cabeza de Jonás y le defendiese de su malestar, y esta hace lo que Jehová le mando hacer.  Toda la creación obedece a Jehová menos Jonás.


¿Cuantos de nosotros nos podemos identificar con Jonás?  Jonás no es más que una fotografía de cada uno de nosotros. Queremos servir al Señor, pero a nuestra manera.  Tenemos nuestras propias ideas de cómo hacer la obra del Señor. Y muchas veces cuando obedecemos al Señor, luego nos quejamos porque no nos va bien.  Muchas veces se nos olvida de donde el Señor nos saco.  Vemos el pecado de otros, pero no vemos nuestros propios pecados. Pensamos merecer todo el amor y la misericordia de Dios, pero no nos alegramos cuando el Señor muestra ese mismo amor y misericordia con otros pecadores.


domingo, 10 de julio de 2011

Oracion de Confesión & Petición‏

Tomado del Valle de la Visión: Una Colección de Oraciones Puritanas y Devociones



Santo Señor, he pecado sin numero de veces,
y he sido culpable de orgullo e incredulidad,

de fracaso en encontrar Tu mente en Tu Palabra,
de negar el buscarte a Ti en mi vida diaria.

Mis transgresiones e insuficiencias me presentan con una lista de acusaciones,
pero te bendigo a Ti porque ellas no estarán de pie en contra mía,
pues todas han sido puestas sobre Cristo.

Continua y somete mis corrupciones,

y concédeme gracia para vivir por encima de ellas.
No dejes que las pasiones de la carne ni las lujurias de la mente
pongan a mi espíritu en sujeción,
sino que gobierna Tu sobre mi en libertad y poder.

Te agradezco a Ti que muchas de mis oraciones han sido negadas.
He pedido erradamente y no he recibido,
he orado por deseos y he sido rechazado,
he anhelado Egipto y me ha sido dado desierto.

Continua con Tu paciente obra, respondiendo 'no' a mis oraciones erradas,
y conformándome para aceptarlo.
Púrgame de cada deseo falso, de cada aspiración inferior,
de todo lo que sea contrario a Tu ley.

te agradezco por Tu sabiduría y Tu amor,
por todos los actos de disciplina a los que estoy sujeto,
por algunas veces ponerme en el fuego para refinar mi oro y remover mi escoria.

Ninguna prueba es más dura de llevar que un sentido de pecado.
Si Tu debieras darme opción de vivir en placer y quedarme con mis pecados,
y hacer que estos se quemaran con las pruebas, por favor dame santificada aflicción.


Librarme de cada perverso habito,
de cada acreción o pecados anteriores,
de todo lo que empañe el brillo de Tu gracia en mi,
de todo lo que me prevenga de tener mi deleite en Ti.
Entonces te bendeciré a Ti, Dios de Jesurún, por ayudarme a ser integro.



Creditos: http://www.elfrutoasutiempo.blogspot.com/

Jesus es la Vida Eterna

viernes, 8 de julio de 2011

Y sin embargo peco

Por Arthur Bennett - editor del libro
“The Valley of Vision: Una Colección de Oraciones Puritanas”
publicado por Banner of Truth



PADRE ETERNO,

Eres bueno más allá de todo pensamiento,

Pero yo soy vil, detestable, miserable, ciego;

Mis labios están prestos a confesar,
pero mi corazón es lento para sentir,

y mis caminos son renuentes a enmendar.

A ti traigo mi alma;

quebrántala, hiérela, inclínala, moldéala.

Desenmascara ante mí la deformidad del pecado,

para así aborrecerlo, odiarlo y huir a ti.

Mis facultades han sido un arma de revuelta en contra tuya;

como un rebelde, he dado mal uso a mi fuerza,

y he servido al repugnante adversario de tu reino.

Dame gracia para lamentar mi necia insensatez,

Concédeme conocer que el camino de los transgresores es duro,

que las sendas del mal son sendas de maldición,

que apartarse de ti es perder todo bien.

He visto la pureza y belleza de tu perfecta ley,

la felicidad de aquellos en cuyo corazón ésta reina,

la tranquila dignidad del andar al que nos llama,

y sin embargo, violo y menosprecio sus preceptos.

Tu Espíritu de amor lucha dentro de mí,

me trae advertencias de la Escritura,

habla por medio de providencias sorprendentes,

me atrae con gemidos secretos,

y sin embargo,
escojo voluntades y deseos
para mi propio daño,

le ofendo y contristo de manera impía,

y le provoco a abandonarme.

Lloro y lamento todos estos pecados, y por ellos pido perdón.

Obra en mí un arrepentimiento más profundo y duradero;

Dame la plenitud de un dolor piadoso que tiemble y tema,

y que también confíe y ame,

que sea siempre poderoso y siempre seguro;

Concede que a través de las lágrimas de arrepentimiento,
yo pueda ver más claramente

el brillo y las glorias de la cruz de salvación.




Paradojas

Por Arthur Bennett - editor del libro "The Valley of Vision: Una Colección de Oraciones Puritanas" publicado por Banner of Truth

Oh Dios inmutable,
Bajo la convicción de tu Espíritu aprendo que
mientras más hago, peor soy,
mientras más conozco, menos conozco,
mientras más santidad tengo, más pecador soy,
mientras más amo, más necesidad de amar veo.
¡Oh qué miserable hombre soy!
Oh Señor, tengo un corazón salvaje,
y no puedo permanecer tranquilo en tu presencia;
actúo como las aves ante los hombres.
¡Cuán poco amo tu verdad y tus caminos!
Descuido la oración,
pensando que he orado lo suficiente o que lo he hecho ardientemente,
por saber que has salvado mi alma.
De todos los hipócritas, concede que yo no sea
un hipócrita evangélico,
que peca con mayor seguridad porque la gracia abunda,
que le dice a sus pasiones que la sangre de Cristo las limpia,
que razona que Dios no puede arrojarle en el infierno, porque está salvo,
que ama la predicación evangélica, las iglesias, a los cristianos, pero vive impíamente.
Mi mente es un balde sin fondo,
no tiene entendimiento espiritual,
ni deseo por el Día del Señor,
que siempre está aprendiendo pero nunca alcanza la verdad,
siempre en la fuente del evangelio pero nunca reteniendo agua.
Mi conciencia se encuentra sin convicción ni contrición,
no siente nada de qué arrepentirse.
Mi voluntad está desprovista de poder de decisión o resolución.
Mi corazón no tiene afecto y está lleno de filtraciones.
Mi memoria no retiene,
olvidando así fácilmente las lecciones aprendidas,
y tus verdades se fugan y se van.
Dame un corazón quebrantado que pueda llevar a casa el agua de la gracia.


http://www.jesuseslavidaeterna.blogspot.com/

jueves, 30 de junio de 2011

Cómo Pasar el Día con Dios

por
RICHARD BAXTER

 
Una vida santa es propensa a hacerse más fácil cuando sabemos la secuencia y método de nuestras responsabilidades con todas las cosas acomodándose en su lugar apropiado. Por lo tanto, os daré algunas breves directrices para pasar el día de una manera santa.



El Dormir
Mide apropiadamente el tiempo de tu sueño de manera que no malgastes tus preciosas horas de la mañana de forma lenta y pesada en tu cama. Que el tiempo de tu sueño se corresponda con tu salud y trabajo, y no con el placer perezoso.

Primeros Pensamientos

Haz que Dios tenga tus primeros pensamientos al despertarte; levantad vuestros corazones a Él de manera reverente y con acción de gracias por el descanso disfrutado la noche anterior y entregaos vosotros mismos a Él por el día que continúa.

Familiarízate de manera tan consistente con esto que tu conciencia pueda inspeccionarte cuando los pensamientos comunes se entrometan de primeros. Piensa en la misericordia del descanso de una noche y de cuántos han pasado esa noche en el Infierno; cuántos en prisión; cuántos en alojamientos fríos y duros; cuántos sufriendo de dolores y enfermedades agonizantes, cansados de sus lechos y de sus vidas.


Piensa en cuántas almas fueron llamadas de sus cuerpos esa noche para aparecer aterrados ante Dios y, ¡piensa en cuán rápidamente pasan los días y las noches! ¡Con cuánta rapidez se fue tu noche pasada y vendrá tu día de mañana! Pon atención de aquello que le está faltando a tu alma en preparación para tal tiempo y búscalo sin demora.

Oración
Que la oración que haces a solas (o con tu cónyuge) tome lugar antes de la oración colectiva de la familia. Si es posible que sea de primero, antes que cualquier trabajo del día.

Adoración en Familia
Que la adoración en familia se realice de manera consistente en un momento cuando sea más probable para la familia el estar libre de interrupciones.


Propósito último
Recuerda tu propósito último, y cuando te dispongas para tu día de trabajo o emprendas cualquier actividad en el mundo, que la SANTIDAD AL SEÑOR esté escrita en vuestros corazones en todo lo que hagan.

No hagas ninguna actividad sobre la cual no puedas dar derechos a Dios, y di verdaderamente que Él te ha establecido en ello, y no hagas nada en el mundo para ningún otro propósito último que no sea agradar, glorificar y disfrutar de Él. "Hacedlo todo para la gloria de Dios." – 1 Corintios 10:31.

Diligencia en Vuestro Llamado
Dedícate a las tareas de tu llamado de manera cuidadosa y diligente. De esta forma: Mostraréis que no sois perezosos ni siervos de vuestra carne (como aquellos que no pueden negarla con facilidad), y así fomentarás el poner a la muerte todos los deseos y pasiones carnales que son alimentados por la facilidad y la holgazanería.

Mantendrás alejados los pensamientos ociosos de tu mente, que pululan en las mentes de las personas frívolas.


No perderás tiempo precioso, algo de lo cual las personas frívolas son culpables diariamente.

Estarás camino de obedecer a Dios mientras que los perezosos se encuentran en constantes pecados de omisión.

Puedes tener más tiempo para pasarlo en deberes santos si te dedicas a tu ocupación de manera diligente. Las personas frívolas no tienen tiempo para la oración y la lectura porque pierden tiempo vagando en su trabajo.


Puedes esperar la bendición de Dios y su provisión confortable tanto para ti como para tu familia.

Esto también puede estimular la salud de tu cuerpo el cual incrementará su competencia para el servicio de vuestra alma.
 
Las Tentaciones y las Cosas que Corrompen
Mantente totalmente al corriente de tus tentaciones y de las cosas que puedan corromperte y vigílalas durante todo el día. Debieses vigilar, de manera especial, las cosas más peligrosas que corrompen, y aquellas tentaciones que tu compañía o negocio inevitablemente pondrán ante ti.

Vigila los pecados dominantes de la incredulidad: la hipocresía, el egoísmo, el orgullo, la complacencia de la carne y el amor excesivo por las cosas terrenales. Ten cuidado de ser arrastrado hacia la mentalidad mundana y a las preocupaciones excesivas, o de planes codiciosos para descollar en el mundo, bajo la pretensión de diligencia en tu llamado.

Si has de hacer tratos o comerciar con otros, sé vigilante en contra del egoísmo y todo lo que huela a injusticia o falta de caridad. En todos tus tratos con otros, mantente vigilante contra la tentación de la charla vacía y frívola. Vigila también a aquellas personas que te tentarán a la ira. Mantén la modestia y la limpieza del lenguaje que requieren las leyes de la pureza. Si conversas con aduladores, mantente en guardia contra el orgullo hinchado.

Si conversas con aquellos que te desprecian y hieren, fortalécete en contra del orgullo vengativo e impaciente.

Al principio estas cosas serán muy difíciles, mientras el pecado tenga alguna fuerza en ti, pero una vez que hayas alcanzado una conciencia continua del peligro venenoso de cualquiera de estos pecados, tu corazón los evitará fácilmente y de buena gana.



Meditación
Cuando te encuentres solo en tus ocupaciones, mejora el tiempo con meditaciones prácticas y benéficas. Medita en la bondad y en las perfecciones infinitas de Dios; en Cristo y la redención; en el Cielo y en cuán indigno eres de ir allí y cómo mereces la miseria eterna en el Infierno.


El Único Motivo
Cualquier cosa que estés haciendo, acompañado o solo, hazlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). De otra forma, es algo inaceptable para Dios.
 
Redimiendo el Tiempo
Asígnale un gran valor a tu tiempo, sé más cuidadoso de no perderlo como lo eres de no perder tu dinero. No dejes que las recreaciones sin valor, la televisión, la charla frívola, la compañía poco provechosa, o el sueño, te roben tu precioso tiempo.

Sé más cuidadoso en escapar de esa persona, acción o curso de vida que te robaría tu tiempo de lo que serías en escapar de ladrones y asaltadores.

Asegúrate que no estés meramente ocupado, sino más bien que estás usando tu tiempo en la manera más provechosa que puedas y no prefieras un camino menos provechoso ante uno de mayor provecho.


Comer y Beber
Come y bebe con moderación y agradecimiento por la salud, no por placer sin provecho. Nunca complazcas tu apetito por la comida o la bebida cuando sea propensa a perjudicar tu salud.

Recuerda el pecado de Sodoma: "He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas" – Ezequiel 16:49.


El Apóstol Pablo lloraba cuando mencionaba a aquellos "enemigos de la cruz de Cristo... el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal" – Filipenses 3:18-19. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis (Romanos 8:13).


Pecados Predominantes
Si alguna tentación prevalece en tu contra y caes en cualquier pecado además de las fallas habituales, laméntalo inmediatamente y confiésalo a Dios; arrepiéntete rápidamente cualquiera que sea el costo. Ciertamente que te costará más si continúas en el pecado y permaneces sin arrepentirte.

No trates de manera trivial tus fallas habituales, sino confiésalas y lucha contra ellas diariamente, teniendo cuidado de no agravarlas por la falta de arrepentimiento y el desprecio.

Relaciones

Acuérdate cada día de las obligaciones especiales de las varias relaciones: sea como esposos, esposas, hijos, jefes, siervos, pastores, magistrados, súbditos.

Recuerda que toda relación tiene su responsabilidad especial y su ventaja para hacer algún bien. Dios requiere tu fidelidad en este asunto lo mismo que en cualquier otro deber.



Cerrando el Día
Antes de regresar a dormir, es sabio y necesario revisar las acciones y bendiciones del día que ya va pasando, para que podáis estar agradecidos por todas las misericordias especiales y humildes por todos tus pecados.

Esto es necesario para que puedas renovar tu arrepentimiento lo mismo que vuestra resolución de obedecer, y para que podáis examinaros vosotros mismos para ver si vuestra alma se hizo mejor o peor, si el pecado ha bajado y la gracia ha subido y si estáis mejor preparados para el sufrimiento, la muerte y la eternidad.

Que estas directrices puedan grabarse en tu mente y que se hagan la práctica diaria de tu vida.

Si te adhieres con sinceridad a ellas, te conducirán a la santidad, la fructificación y la quietud de tu vida y te añadirán una muerte confortable y pacífica.


Creditos: http://www.cimientoestable.org/
http://www.jesuseslavidaeterna.blogspot.com/

jueves, 23 de junio de 2011

Llévame entonces a la cruz y déjame ahí

Tomado de: El valle de la visión:
Una colección de devociones puritanas


" Señor, soy una cáscara llena de polvo
pero animada por un alma invisible, irracional,
y renacido por el invisible poder de la gracia.
Y no soy ningún objeto de alto precio, sino
quien no tiene nada, ni es nada;
aunque he sido elegido por ti desde la eternidad,
entregado a Cristo y nacido de nuevo.
Estoy profundamente convencido del mal
y la miseria de mi estado de pecado,
de la vanidad de las criaturas,
pero también de la suficiencia de Cristo.
Cuando tú me guías, quiero controlarme yo mismo.
Cuando tú debes de ser soberano, quiero gobernarme solo.
Cuando tu cuidas de mí, me creo suficiente.
Cuando debo depender de lo que me das, recurro a lo mío.
Cuando debo someterme a tu providencia, sigo mi voluntad.
Cuando debo estudiar, amar, honrar y confiar en ti; me sirvo a mí mismo.
Fracaso y corrijo tus leyes para que se adapten a mí, en vez de yo a ti.
Busco la aprobación humana y soy por naturaleza un idolatra.
Señor es mi diseño principal devolverte mi corazón a ti.
Convénceme de que yo no puedo ser mi propio dios,
ni hacer feliz a mi propia vida;
ni ser mi propio Cristo para restaurar mi alegría.
Ni ser mi propio espíritu para enseñar, guiar y gobernarme.
Ayúdame padre a ver que la gracia hace todo eso
por medio de la aflicción providencial.
Por que cuando mi crédito es mi dios, tú me humillas;
cuando las riquezas son mi ídolo, tú haces que vuelen;
cuando un placer es mi todo, tu lo cambias en amargura.
Quítame mi ojo aventurero, mi oído curioso, mi apetito codicioso,
mi corazón lascivo.
Muéstrame que ninguna de estas cosas puede sanar una conciencia herida
o sostener una estructura que se derrumba,
o retener un espíritu que se va.
Llévame entonces a la cruz y déjame ahí."


Jesus es la vida eterna!

viernes, 17 de junio de 2011

La Batalla de la Fe

1Timoteo  6:6  Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 
1Timoteo 6:12  Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
Josue 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.

Es muy común al preguntarle a una persona, ¿Cómo estás? Escuchamos decir algo más o menos así; “aquí en la lucha.”  Aun el impío está consciente de que tenemos una lucha en este mundo.  El hombre se afana por conseguir bienes terrenales,  con la esperanza de satisfacer su necesidad  de alcanzar una paz y una felicidad temporal.  Pero que ganancia hay en todo el esfuerzo que se hace para lograr un supuesto bienestar terrenal. El hombre común no tiene el conocimiento de lo que el Señor nos dice en su palabra.  Proverbios 23:4  No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. Proverbios 23:5  ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.  

Ellos se afanan y luchan por conseguir las cosas perecederas de este mundo; pero no es de esa lucha la que me dispongo hablar en esta ocasión.  1Corintios 9:25  Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.  Es de la “lucha espiritual” el tema que deseo albergar en esta mañana.  De esta batalla, soy consciente, el mundo conoce muy poco al respecto.  Si le hablamos de ella, muchos nos califican de tontos, fanáticos y demente.  Y sin embargo, esta batalla es tan real como cualquier otro conflicto que el mundo haya visto.  Esta tiene sus conflictos y heridas, tiene victorias y derrotas.  Más que nada, tiene consecuencias que son terribles y muy peculiares.  En una batalla mundana, las consecuencias para las naciones son temporales y remediables.  En la batalla espiritual es muy diferente.  De esa batalla, cuando la pelea termina, las consecuencias son eternas.

Esta es la batalla de la cual Pablo hablo a Timoteo, cuando él escribió estas palabras “pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”.  Todo “verdadero cristiano” está llamado a comportarse varonilmente y esforzarse para vivir una vida en santidad.  El cristiano es “un hombre de guerra’.  Si somos santos debemos de pelear.  Josue 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.

1.  El verdadero cristianismo es una batalla

En el mundo actual existe una gran cantidad de religiones que no constituyen verdaderos, genuinos cristianos.  En el mundo entero hay millones de hombres y mujeres que asisten cada domingo a la iglesia.  Un día hicieron una profesión de fe en el señor Jesucristo, se bautizaron, son contados como cristianos mientras viven, al morir reciben una ceremonia cristiana; mas sin embargo nunca tuvieron ninguna pelea por su religión.  No conocen nada en lo absoluto del significado de la guerra espiritual, conflictos, esfuerzos, vigilias, enfrentamientos y abnegación.   Este tipo de cristianismo puede satisfacer a muchos; pero no es este el tipo de cristianismo que los apóstoles y nuestro señor Jesucristo nos dejaron como ejemplo en las escrituras.  No es una religión que produce santidad en los profesantes.  ¿Que ganancia puede haber en este tipo de cristianismo?  El verdadero cristianismo es una pelea constante.

Un verdadero cristiano es llamado a ser un soldado del ejército de Dios, desde el día de su conversión hasta el día de su muerte.  No estamos llamados a vivir una vida fácil y sin conflictos.  2Corintios 7:5  Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.  Si en verdad estamos en Cristo, entonces es seguro que seremos atribulados y tendremos conflictos con los de afuera.  Nuestro señor Jesucristo nos dice que el mundo lo aborreció a él y que también nos aborrecerán a nosotros porque no somos de este mundo.  Nuestra ciudadanía es celestial.  Solo somos peregrinos y extranjeros.  Juan 17:14  Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

¿Contra quién debe pelear un soldado cristiano? Ciertamente, no contra otros cristianos.  Es una verdadera lástima y una pérdida de tiempo precioso cuando los cristianos pelean entre sí.  Es cierto que en ocasiones es necesario apelar a la palabra para aclarar algún punto dudoso o no muy claro en alguna doctrina; pero no debemos tener por costumbre combatir en contra de nuestros hermanos todo el tiempo para probar que tenemos más conocimiento bíblicos que ellos.  Nada hace más daño al cristianismo que la falta de amor y perdón entre miembros del cuerpo de Cristo.


La batalla principal del verdadero cristiano es contra el mundo, la carne y el mal.  A menos que logre la victoria contra estos tres, todas las demás victoria serán inútiles.  Con un corazón corrupto, un demonio ocupado, y un mundo que quiere distraerte y arroparte, debe pelear o estará perdido.  Somos saldados de un ejército poderoso.  Nuestro capitán no ha perdido una sola guerra; pero nosotros debemos esforzarnos por ser digno de tan grande honor al ser llamado para combatir bajo el mando de nuestro señor y salvador Jesucristo.

Debemos pelear con la carne.  Aun después de la conversión, un hombre todavía porta una naturaleza caída que se inclina hacia el mal y un corazón vacilante y débil.  Ese corazón nunca llegara a la perfección en este mundo; nos engañaríamos a nosotros mismo si confiamos en el.  Para mantener el corazón recto, el Señor nos dice, Mateo 26:41  Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.  Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.  El cristiano está llamado a mortificar el pecado todos los días de su vida.  1Corintios 9:27  sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Colosenses 3:5  Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
 
Debemos pelear con el mundo.  La sutil preponderancia del enemigo debe ser resistida todo el tiempo.  Sin una batalla diaria, jamás podrá ser vencida.  El amor por las cosas de este mundo, el deseo secreto de hacer lo que los demás hacen, y el anhelo por encontrar aprobación de un sistema de pensamientos que es totalmente opuesto a la mente de nuestro señor Jesucristo; estas son algunas de las cosas con las que tenemos que batallar todos los días.  Nuestro señor nos dice que la amista con este mundo es enemistad contra Dios1 Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al  mundo, el amor del padre no está en el.  V.16 porque todo lo hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen de padre, sino del mundo.  V.17 y el mundo pasa y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.  1 Juan 5:4 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

      Debemos pelear contra el demonio.  No olviden que Satana' es un enemigo fuerte y cruel que se opone a todos los creyentes verdaderos.  El nos quiere destruir y lograr hacernos inutiles para el reino de Dios. En 2 Cor. 2:11 El apostol Pablo nos dice, "Para que Satana no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones."  Pablo estaba consciente de las distintas formas que el enemigo usa para perjudicar a los creyentes. El sagaz enemigo de la humanidad no está muerto como algunos “cristianos” piensan.  Desde la caída de Adán y Eva, el enemigo se la pasa rodeando la tierra, con el único propósito de arruinar el alma de los que quieren vivir la vida de piedad.  Job 1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y andar por ella.  El nunca descansa, nunca duerme, el está siempre como un león rugiente buscando a quien devorar.  Un enemigo que no se ve, esta siempre observándonos y planeando como atacarnos, tratando de desviarnos del camino al cielo, para guiarnos derecho al infierno.  El adversario usa varias tácticas para lograr su propósito.  El conoce nuestras debilidades; él sabe que antes de enlistarnos en el ejército del señor, éramos  miembros de su ejército.  Al igual que el mundo, nosotros en otro tiempo, solo hacíamos las obras que aprendimos de él.   Juan 8:44 vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.  El ha sido homicida desde el principio,  y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en el.  Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

      Sabemos que el mundo entero está bajo el maligno, pero nosotros fuimos comprados por precio de sangre y le pertenecemos a Dios. 1 Juan 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.  Ese poderoso adversario debe ser resistido a diario, si es que queremos tener victoria sobre el pecado, y terminar la carrera cristiana con gozo.  Entendemos que Cristo venció la muerte y el poder del pecado en la cruz, pero nosotros ahora tenemos que combatir contra el enemigo que quiere levantarse en nuestra vida.  Nuestro señor nos ha dado las armas para poder obtener la victoria si permanecemos en el.  Efesios 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
       
       Quizás algunos de los lectores de este blog estén pensando que estoy siendo exagerado al plantear que todo “verdadero cristiano” debe involucrarse en la guerra espiritual, o el enemigo lo hará pedazos, sin ni siquiera darse cuenta de donde vino el golpe.  Amados, este conflicto no terminara hasta que nuestro señor vuelva a buscar a su iglesia.  La obra de la salvación ha sido completada por nuestro señor Jesucristo; no hay nada que usted y yo le podamos agregar.  No podremos ser mas salvo de lo que ya somos por la gracia, misericordia y gran amor de nuestro Dios.  Pero como hijos de luz debemos alumbrar como nuestro Padre.  Efesios 5:8  Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. 

      La batalla cristiana no es algo que se deba tomar a la ligera; es un asunto de vida o muerte.  Es un gran error el pensar que vamos derecho al cielo, sin que le hagamos frente a la oposición que nos asalta todo el tiempo, tratando de detenernos para que no lleguemos a la meta. Imagínese un soldado en el campo de batalla, que se le ocurra la genial idea de no traer armamento porque el enemigo no está a la vista.  ¿No estaría siendo imprudente este soldado?  Lo más seguro es que sea dado de baja del ejercito.  Lo mismo sucede en el conflicto espiritual.  Un cristiano que no esté asiendo uso de la armadura que nuestro Dios nos ha dado, no puede ser útil en el ejército de Dios. 

      Mire lo que la Biblia dice sobre este tema: 1Timoteo 6:12  Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.  2Timoteo 2:3  Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.  2Timoteo 2:4  Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Lucas 13:24  Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Mateo 10:34  No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 1Timoteo 1:18  Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia. 

       El mensaje está muy claro; los cristianos debemos siempre estar dispuesto a pelear por la fe que nos ha sido dada.  1ra Pedro 1:16 porque escrito esta: Sed santos, porque yo soy santo.  No podemos obtener la victoria contra la carne, el mundo y el mal; si antes no enfrentamos a cada unos de estos enemigos de la santidad.  No podemos permanecer neutrales en esta guerra.  Debemos pelear o estaremos perdidos.  La buena noticia es que nuestro capitán no ha perdido ni una sola batalla. No hay promesas de Jesucristo; en las cartas a las siete iglesias, exepto a la que venza.  No hay santidad sin lucha.  Donde hay gracia hay conflicto.  Esta es una lucha de necesidad universal.  Ningun cristiano puede escapar a esta batalla. Ministros, oidores, jovenes, adultos, pobres, ricos, hombres, mujeres; todos por igual deben involucrarse en esta guerra.  Todos tenemos por naturaleza un corazon lleno de orgullo, somos propensos a la gratificacion instantanea de la carne, el pecado mora en nosotros y nos inclinamos hacia el mal.  Todos vivimos en un mundo que nos acosa, con tantas distraciones; y todos estamos siendo tentado por un demonio que no se cansa y trabaja todo el tiempo para arrojar nuestra almas por la puerta hancha que lleva al infierno.

        Esta lucha es perpetua.  No podemos detenernos y tomarnos vacaciones porque el enemigo nos observa todo el tiempo. La batalla cristiana debe continuar sin treguas.  No es recomendable descuidarnos en los dias de la semana. Debemos estar tan alerta todo el tiempo.  La lengua murmuradora y el mal temperamento que aveces tenemos; esos son enemigos con los que tambien debemos batallar.  Todos los verdaderos santos son soldados.  No hay nada peor para el cristianismo que la apatia y decadencia moral.


  1. El verdadero cristianismo es una batalla de fe
       El verdadero cristianismo pelea en un reino que no depende de armas fisicas, ni de su propia fuerza.  Efesios 6:12 porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.  Las armas convencionales no tienen ningun lugar en el conflicto entre el bien y el mal.  Las unicas armas utiles en este conflicto son las armas espirituales; y la fe en nuestro Dios es donde se encuentra todo nuestro poder. 2da Corintios 10:3-4 pues aunque andamos en la carne, no militamos en la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucion de fortalezas. La fe en la palabra escrita de nuestro Dios es fundamental para formar el caracter de un soldado cristiano. 

Somos lo que somos, esperamos lo que esperamos, creemos lo que creemos; simplemente porque la palabra de Dios esta escrita en nuestro corazones; y ella es la que nos rige y guia.   Hebreos 11:6 pero sin fe es imposible agradar a Dios; por que es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.  Nunca nadie pelea una batalla en contra del mundo, la carne y el mal a menos que tenga grabado en su corazon ciertos principios en los que cree.  Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos mas que vencedores, por medio de aquel que nos amo. 


El secreto de un soladado cristiano es la presencia de la fe en su salvor Jesucristo, y en su disposicion a ayudarlo.  No olvidemos que la fe tiene sus grados.  aun un mismo hombre puede variar en cuanto al vigor de su fe de dia a dia.  Aquel cristiano que tiene mas fe vivira mejor; el entiende que toda su fuerza radica en depender completamente de Dios.  El sabe en quien cree, y sabe que la victoria esta asegurada en Cristo.

      Que nuestro Dios bendiga su palabra para que de fruto en cada uno de los soldados del ejercito del Dios vivo.  Que todo sea para la edificacion del cuerpo de Cristo, y para la gloria y la honrra de nuestro Salvador Jesucristo. Amen!